siendo aùn parte de los pelagatos santiaguinos decido escribirme a mí misma.
es verdad que florentino esperò a fermina por todos esos años, pero el acarriar una libreta con el nùmero y caracterìsticas de los tantos encuentros con mujeres de consolaciòn durante esos mismos años, le quita cierta credibilidad a florentino y su sensibilidad amorosa.
es verdad que florentino esperò a fermina por todos esos años, pero el acarriar una libreta con el nùmero y caracterìsticas de los tantos encuentros con mujeres de consolaciòn durante esos mismos años, le quita cierta credibilidad a florentino y su sensibilidad amorosa.
(pensar que màs de un siglo despuès todavìa existen una variedad de chicos que llevan libretas con diferentes funciones, desde esos poetas con ranas en los dedos o tarareos de hmbop a vegetarianos algo confundidos.)
entonces llego a pensar que, descerebrados o no, lo que realmente mueve a la especie no son màs que las hormonas y que no fue una perdida de tiempo el ahondar en la biopsicologìa, quizàs eso es lo que nos podrìa hacer entender mejor a florentino.
ahora cuelgo todo esto por un gran tiempo para mirar el cielo del sur y sentir como me desprendo de forma extenuante ahì mismo.
ùltimamente he envidiado a los niños y su increible capacidad de ver la simpleza; de no sobrepensar las cosas y actuar impulsivamente segùn la mentalidad que aùn no logra la abstracciòn.