debe ser el regreso forzado de los dìas 14 lo que suscita la hipersensibilidad, el quiebre con esas lecturas violetas ajenas, al final siempre ajenas, o la serie ficticia de urgencia mèdica, pero no la urgencia mèdica, sino algo mucho màs lamentable; lo vertiginoso de la pèrdida de una amiga, pero no el ver por la televisiòn como la amiga no despierta, sino que observar como la despierta se pierde. es eso, o tambièn socorrer el desmayo en la mitad del paradero y bueno, al final insignificante, pero gratificante y dos ojos que algo perdidos te dicen menos mal que no te equivocaste en elegir. si no es la conciencia de eso dando vueltas, entonces debe ser tanta apariciòn del ermitaño, dando cuenta de que es hora de dejar partir y no mirar por el hombro hacia atràs. màs que todo, debe ser el efecto de la prima no embarazada pero que embaraza, Vera la familiar màs bonita y màs odiada, que aumenta la tasa de suicidios y que con su calor saca màs agresividad en la gente. sin embargo, es injusto culpar a Vera de por sì, porque si bien huele a tanta pèrdida de raìces y a falta de letras, tambièn tiene el componente de las ganas y de todo lo que ganas. dejando las vueltas y de hablar sin sentido, sè que el llanto fulminante no es cansancio ni alguna de las anteriores, sino que de a poco abro la ventana y me asomo a mirar.
viernes, 26 de septiembre de 2008
martes, 16 de septiembre de 2008
està frìo afuera y hace tanto calor aquì
ella crujìa en el endometrio sin saber que lo estaba mirando... o asì como mirar no, pero sentir, percibirlo a travès de músculos, fascias, piel, ácido hialurónico y esas cosas que salen en los libros, en ese baño perdido por ahì en bellavista, oliendo la cocaìna que él consumìa y la que por ende quizàs tambièn rondeaba en sus propias cèlulas. èsa era yo, oníricamente, y mi prima era el endomentrio que no sabìa què hacer en esa situaciòn, porque se suponìa que èl ya habìa dicho basta un tiempo antes de que las artimañas psicòpatas femeninas lo descubrieran. pero el contexto no importa, importaba yo, que en el sueño era esa guagua, que no sabìa que su concepciòn habrìa sido provocada una vez màs por uno de esos cuentos de la niña que enloqueciò por caer en la tentaciòn, la obsesiòn, amodior y todas esas fábulas que nunca nadie lee ni entiende. yo la soñè y la personifiquè en el estado de una semana con pocas horas de sueño, pero esta prima de mi misma edad; con sueño o sin sueño, no sueña ni por si acaso en todo lo que se sufre en su endometrio inconsciente. desde el sueño yo le pedìa que parara sus impulsos de las fàbulas ya mencionadas hasta que terminen los 9 meses, para ver si al acallar ese lìquido amniótico se logre la tranquilidad y que desde un nivel suprasensorial sea posible que la nueva niña realmente crea, por todos nosotros, que no estamos perdidos en el infinito.
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