LA
LUZ
Y
SOY
EL
Ya son las 9:00 de la noche y mi mamá se apura en servirse el té para ir al televisor a ver las noticias. Qué se apure, porque yo también quiero enterarme que está pasando allá afuera. Enciende el televisor y sale mi papá del baño. Comerciales y después escucho como empiezan a contar las historias del mundo y las cosas que pasan mientras acá yo floto. Se calló un avión inglés en el mar y todavía no lo encuentran, 140 pasajeros. Chile potencia el tratado de libre comercio con China. La Pamela Díaz se pelea de nuevo con la Kenita Larraín por el Fabrizio. El Real Madrid le gana en la final de fútbol al Inter de Milán. Me gusta saber de estas noticias del fútbol porque he escuchado varias veces el comentario de que voy a ser futbolista, no sé bien por qué, pero si me voy a dedicar a eso debo mantenerme informado. Lo demás no me interesa tanto, siempre son como asaltos o políticos que mienten o pobres que cada vez son más pobres y ricos que cada vez son más ricos. A veces se dan noticias de que le consiguieron casa a la gente que no tenía donde vivir, que pudieron salvar a un niño de una enfermedad incurable o que lograron salvar los bosques milenarios del sur de la tala de una compañía de producción de papel. Pero esas son escasas. Por eso me alegra no tener que lidiar ni tener que ver cómo van pasando esas cosas. Yo acá me preocupo de dormir, de chuparme el dedo, de moverme y tratar de no enredarme con un cordón que me amarra a mi mamá para que no me pierda. Siempre está calientito y suave, estoy apartado de cualquier problema, en un estado de confort constante, sintiendo el latido de otra persona, sabiendo que estoy siempre acompañado y soy un ser completo. Siento mi flote sereno y placentero… hasta ahora, ahora siento por primera vez un flujo turbulento que me deja los pies helados y siento como los latidos de mi mamá se aceleran y yo no quiero, pero me empujan a un túnel, no quiero y me agarro al cordón pero no sirve de nada y sigo avanzando, entonces el túnel se termina y salgo y aquí si que hace frío, no alcanzo ni a mirar que está pasando y veo como se corta el cordón que era para no perderme. Entonces me pongo a llorar con todas mis ganas, no por el cordón, sino que porque creo que voy a salir en las noticias.