tirar y sacar y sacar y sacar la cuerda eterna, a través del arco aórtico, hasta llegar al tope de la cuerda que amarra una piedra de tamaño abismal, tratar de seguir tirándola para también sacar la piedra, pero sabiendo que de hacerlo el corazón no resistiría, se rompería y los cardiocitos saldrían volando.
entonces decido abrazarlo y con mi calor hacer que la piedra se evapore y tanta pena se transforme.hago trampa y abro un poco los ojos, veo como lo llamé sin ningún movimiento y se sentó al frente, una mano en mi frente y la otra en mis manos, ya no podía sollozar más, mandíbula apretada, brazos y piernas tiritando, como si derretir la piedra fuera electrocutante y las lágrimas eran tan potentes que hasta él se quejaba, después de mucho se tambalea un poco y se para y yo no quiero que se vaya pero quedo sola (aunque hay mucha gente cerca) electrocutándome y siento que no es que quiera que me lleve a la guerra (o quizás sí) sino que lo que más ansío y realmente necesito desde mi origen es su libertad (aunque también creo que esto podría ser una racionalización más).
